Dilemas de una Hoja volteada
Vivimos a diario una persecución de nuestras acciones,
pensando si quizá tomamos una decisión que termine por desplazar un ideal y
hasta el sentimentalismo que le confiamos a lo que vemos y queremos.
Los logros son una perspectiva que le damos a nuestras
acciones, y el secreto – por adelantado – es ver todo lo que hacemos por
decisión unánime de mente y corazón, como un logro positivo. Ahora bien, si
todo es bueno, ¿en donde están las caídas? ¿En donde están los sueños rotos y
frustrados? Probablemente aun estén en nuestra cabeza y por lo tanto es totalmente
necesario tener un ideal insípido que hemos buscado, mas nunca hemos
encontrado, así buscarlo con el corazón y no por su “olor”.
El punto se encuentra en lograr dar vuelta a la hoja, ver a
trasluz ese mensaje subliminal que nos dejan los tragos amargos, a abrirnos a
nuevas perspectivas y dar credibilidad a nuestro cometido de tomar una forma
involuntaria, no conveniente y que por lo tanto dejamos de buscar. Es decir: si
no salió bien, hicimos todo a nuestro alcance, y no funciona, de hecho
reconocer que si funciono. Nos muestra algo: no es conveniente.
Ahora, reconocer cuando simplemente no conviene, o no se da
porque no nos entregamos, no será difícil si sabemos claramente lo que
buscamos, ya que si nos entregamos totalmente, de inmediato tendremos nuevas
oportunidades, o acaso llamarles nuevas perspectivas, ya que la mayoría de
veces se encuentran en gama frente a nosotros, y nos cegamos por simple
capricho de ve únicamente ver lo que deseamos.
Dormir es solo el tercer paso, ya que si nos estamos entregando,
disfrutaremos de esa aventura y nos llevará a soñar. Probablemente pensemos que
cerrar los ojos significa miedo, cuando realmente es la mejor manera de
informarnos que todo va bien, cuando conseguimos lo deseado con mucho esfuerzo.
El reto ahora queda con una incógnita: ¿dormiremos mientras
lo buscamos?
No hay comentarios:
Publicar un comentario