miércoles, 20 de junio de 2012

La resaca de nuestras acciones

La resaca de nuestras acciones


Dejamos el agua por un trago y la comida por dinero, mas el aire con nada le reparamos. Dejamos el amor por vanidad y deseo, el cansancio por eterno descanso y ese sentimiento de quedar atrapados como pequeños meteoritos en la órbita de nuestra cama. Dejamos las cosquillas por enfado y los besos por  puñetazos. Dejamos las letras por balas y los abrazos por cateos y retenes imperfectos. Dejamos el aire por el olvido y los saludos por peleas.

Después de conservarnos por varios años, coincidimos en pocas cosas. Las generaciones no cambian el tiempo, sino el mismo tiempo cambia las generaciones. Un apretón de manos se volvió ofensivo y escupir en la cara un performance artístico- No dejamos la fama, pues dejaríamos olvidada la cartera, y no dejamos la música porque nos perderíamos nosotros. Todos abren los ojos a aquello que les conviene, y nos tapamos los ojos ante la realidad.

Tememos desprestigiarnos solo por vanidad y el mismo error cometido ayer nos apalea noche a noche hasta que se presenta el sol por la mañana.

Por experiencias se basan nuestros supuestos (sueños), y los caminos se enfrentan en la explanada de nuestras frustraciones, hasta que terminamos siendo soñadores empedernidos con ganas de no romper las reglas aun su romperlas es una de ellas.

Ayer precisamente bebieron las acciones, y se las tomaron tan enserio, que terminaron con efecto somnífero ante la expectativa de ser más allá de una experiencia. Se levantaron al día siguiente con necesidades más grandes, y lo específico es ahora solo un complemento de lo básico.

Realmente creímos ser superiores, pero entonces vimos como no conocemos lo que hay al fondo del mar, y todo lo posible que hicimos se resume en esas acciones, esas que hemos cambiado. Pero, ¿la experiencia?, ¿cómo podemos confiar en errores? Bebieron las acciones y hoy son realmente problemas; tomamos enserio: tenemos resaca.

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